Geográficamente, el valle Chicama se ubica a 616 km. de Lima, en la costa septentrional del Perú, sector central de la región de La Libertad. Pertenece a la actual provincia de Ascope y comprende ocho distritos: Paiján, Chicama, Ascope, Chocope, Magdalena de Cao, Santiago de Cao, Rázuri y Casa Grande.
ASCOPE, CAPITAL DE PROVINCIA (2021)
HISTORIA DE ASCOPE
FUENTE: Ascope Turístico e Histórico (YOUTUBE)
Respecto a la zona a tratar, los datos ofrecidos por estudios e informes de visitantes y viajeros científicos muestran un panorama más claro para conocer acerca del valle y sus cambios a través del tiempo. Por ejemplo, el cronista Cieza de León, describió al valle de Chicama como igual de generoso al de Pacasmayo, teniendo por cultivo principal la caña de azúcar sin dejar de lado la presencia de pequeñas parcelas con especies de pan llevar (Porras, 1986).
Según Keith (1976), en el siglo XVI la aparición de la encomienda no supuso el origen de la hacienda, porque tenía un carácter conservador que reemplazaba al gobierno incaico por uno hispano, con ciertas licencias concedidas a las jerarquías políticas autóctonas, es decir un modelo de gobierno indirecto. Así, se puede afirmar que la hacienda surgió en contraposición de la encomienda porque no necesariamente los primeros españoles y sus descendientes fueron siempre dueños de estas.
Un punto clave para que eso sucediera fue la crisis demográfica, lo cual provocó que los indígenas reducidos fuesen reemplazados poco a poco por mano de obra remunerada, eso ya no les permitió sostenerse a los encomenderos. Como consecuencia empezaron a conceder sus tierras a terceros y a fomentar la inversión empresarial en centros mineros y sobre todo en la costa.
El primer encomendero y corregidor del valle de Chicama fue el conquistador Don Diego de Mora, quien se encargó de fundar pueblos para la concentración y adoctrinamiento de los indios. En ese contexto, también fundó un convento de la Orden de Predicadores, por lo que se vio obligado a crear haciendas para poder mantenerlas. De igual forma, entre 1538 y 1540, el padre Fray Domingo de Santo Thomas junto a otros religiosos impulsaron la fundación de los pueblos de Santiago, Cao, Chocope, Chiquitoy, Licapa, la Concepción y Paiján (de la religión de Nuestra Señora de las Mercedes). Además, dicho Padre formó un Colegio, Vicaría y hospicio de religiosos llamado Santo Domingo de Chicama (convertido en Priorato en 1580) (Feijóo, 1763).
FOTOGRAFÍA ACTUAL DE LAS RUINAS DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO, CHICAMA, (2021)
FUENTE: Ascope Turístico (Facebook), 2021.
LAS HACIENDAS DEL VALLE CHICAMA DURANTE LA VISITA DE FEIJÓO
FUENTE: FEIJÓO, 1763. Relación descriptiva de la ciudad y provincia de Trujillo del Perú.
Como se puede observar en el cuadro anterior, para 1760 en el valle existían un promedio de 44 haciendas las cuales, en su mayoría eran posesiones privadas, además que muchas fueron tierras de indios que terminaron absorbidas por el nuevo sistema de propiedad y en explotación de las tierras. Eso demuestra que la encomienda había sido reemplazada por la hacienda porque los primeros españoles y sus descendientes ya no gozaban de los mismos privilegios. Lo mismo ocurrió con los grupos de poder autóctonos, por lo que muchas de sus tierras terminaron siendo parte de haciendas.
Más adelante, durante el periodo de Independencia, la mayoría de las nuevas familias poseedoras apoyaron la causa, como en la proclamación de la independencia de Trujillo en 1820. Eso influyó en el proceso de alianzas intra e interfamiliares, para mantener derechos y estatus social que permitió la continuidad de privilegios otorgados en el viejo régimen (Aljovín y Rizo, 1998).
Los viajeros dejaron constancia de los cambios que se dieron posterior a la Independencia. Para esa época, el valle Chicama era descrito como un lugar hermoso que poseía un río que se secaba en los últimos meses del año y desembocaba en el mar (García, 1863).
Al llegar la Guerra con Chile (1879), los terratenientes sufrieron nefastas consecuencias durante la invasión del país sureño. Algunos miembros de los sectores bajos: indios, esclavos, negros y asiáticos; vieron la oportunidad de cobrar venganza a los maltratos que sufrían y en algunos casos participaron de los incendios y saqueos.
Klarén (1976) afirma que, la guerra terminó con el periodo de auge económico de las grandes familias, vividos entre 1861 a 1875. Después del tratado de Ancón, muchas desaparecieron de los valles, especialmente liberteños, con sus casas haciendas de lujosas capillas, pastizales, campos de algodón y plantaciones de arroz que convivían con las de caña de azúcar. A esta última se le dio mayor importancia y se hicieron presente las fábricas industriales concentrándose en manos de algunos inversionistas extranjeros como los hermanos Larco, don Juan Gildemeister y la Cartavio Sugar Company, perteneciente a la firma comercial W. R. Grace.
LA CONTRATA, EXHACIENDA ROMA DE LOS HERMANOS LARCO (2021)
FUENTE: Ascope Turístico (Facebook), 2021.
En tal contexto, Wiener (1880), describió al valle como un lugar de vasto desierto en el que ocultaban ladrones y bandidos. Al referirse sobre las haciendas, señaló que se dedicaban especialmente al cultivo y producción de caña de azúcar; y explicó la forma en que sus trabajadores vivían e interactuaban con el medio ambiente al celebrar sus festividades religiosas y construyendo sus centros poblados.
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👉¿Cómo citar el artículo?: Vásquez, L. (2020). Relaciones sociales entre indígena- chino y hacendado en el valle
Chicama: siglo XIX. Revista MOTVS, 4 (IV), pp. 15- 27.





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