ASCOPE DURANTE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ (SIGLO XIX)

 1. Contextualización de la Independencia en la zona norte

En el siglo XIX, la zona norte del Perú estaba marcada por la presencia de haciendas y reparticiones de tierras pertenecientes a indígenas obtenidos en calidad de tributarios o herederos de sus antepasados.

Según Aldana (2020), también existía una elite nobiliaria estrechamente relacionada por vínculos de parentesco, lo cual hacia a la sociedad norteña más homogénea con presencia política en la capital.

Chigne (2020), alrededor de 1816, en la provincia de Trujillo se empezó a sentir el fantasma de la independencia gracias a la expedición del explorador Guillermo Brown a las costas norteñas. Eso provocó que las autoridades políticas y militares organizaran planes de defensa colocando vigías en los puertos de Gasñape, Garita de Moche, Hanchaco y Malabrigo (en el valle de Chicama, por ser un puerto muy accesible y concurrido).

Ese miedo se sintió hasta finales de 1816 pero con las noticias de la invasión del ejercito de los andes a Chile, los temores en los peninsulares se avivaron nuevamente. A ello se sumó las expediciones de Cochrane que hizo visible las debilidades hispanas. Así, los planes de defensa fueron más exigentes. Y cuando llegaron los ideales de Libertad, eso sirvió para fundamentar la proclamación de la independencia de Trujillo.

Por su parte, don José de San Martín entendió que la zona norte sería de gran ayuda a causa libertadora debido a que sus valles, como el de Chicama, eran muy prósperos y fértiles. Eso le daría las provisiones y el apoyo necesario al ejercito libertador. En tal contexto, San Martín inició comunicaciones con el Marqués de Torre Tagle, intendente de Trujillo, con el objetivo de promover la independencia asegurando el apoyo económico norteño. Así, el 29 de diciembre de 1820, se proclamó la Independencia de Trujillo y se inició el incentivo del marqués, en cada rincón, para que los pobladores contribuyeran voluntaria o forzosamente con la Patria.

PLAZA DE TRUJILLO 2021

FUENTE: Germancito Vlog (Facebook)

2. La Independencia en el valle Chicama

Hubo un sector de la elite nobiliaria que aún juraba fidelidad a la corona española. Del otro lado, un sector de los indígenas, también sentía que la independencia y la llegada de la patria no significaría buenas noticas para ellos. Eso se refleja en denuncias por usurpación de tierras hechas alrededor de 1860 por varios indígenas del valle Chicama, donde aseguraban haber estado contentos en época del rey que con la llegada de la República, la cual ocasionó peores abusos sin tener a quién recurrir como medio de auxilio.

Según  Ruiz (2012), el 27 de diciembre de 1820 se dio la captura de José Carrión y Marfil, obispo de Trujillo, enemigo de la causa independentista, quien al huir con sus familiares, esclavos y equipajes, se alojó en la casa de José Atienza, ubicada en la zona de Toche, hoy en día en Ascope, donde continuó conspirando contra la causa libertadora. Por eso Torre Tagle  envió un grupo de 30 hombres al mando del capitán Prudencio Zufriategui para capturar al obispo español.

EX- HACIENDA TROCHE- ASCOPE 2020

FUENTE: Ascope Turístico (Facebook)

Durante aquel periodo, entre 1820 y 1825, indígenas fueron expulsados de la hacienda de Facalá destruyendo sus viviendas. Aquellos fueron acogidos en las tierras de la Hacienda Troche de don Asencio Meléndez a cambio de limpiar la acequia del fundo anualmente. A ellos se sumaron otro grupo de pobladores establecidos en la pampa de “San Bartolomé” o el “algarrobal”.

Según Dieguez (2020), también existió un grupo de indígenas o mixtos del valle Chicama que contribuyeron con la independencia porque vieron una forma de acceder a la justicia solicitando la restitución del derecho a la propiedad como fue el caso de Manuela Fernández Morachimo, de Santiago de Cao, quien otorgó un poder a nombre del recaudador de donativos para que cobre arriendos vencidos de sus tierras a cambio de donar a la patria lo recaudado y devolverle sus propiedades.

Por su parte, los esclavos de las haciendas del valle Chicama también vieron una opción de libertad alistándose al ejercito de libres. Si embargo, según documentos de causas criminales, otro grupo se dedicó al pillaje. Así, se dieron denuncias por abigeatos como robos de caballos y yeguas, en las haciendas del valle Chicama, por parte de los desertores del ejército, la mayoría ex esclavos.

Según Quezada (2020), durante el periodo de independencia, el valle Chicama por ser espacio para el desarrollo de diversas empresas agrarias dedicadas a la agricultura de pan llevar, ganadería y producción de azúcar, sirvió como lugar de apoyo para los soldados que atravesaban sus tierras.

La gente colaboraba con la causa alojando a los soldados que iban por la antigua ruta hacia la sierra, ubicada en Ascope, ofreciéndoles comida y abrigo. La población estaba organiza por el gobernador de Chicama don Juan Antonio Muñoz para ofrecer también productos de consumo, como animales vivos, o transporte mediante caballo y yeguas, además de dinero en pesos.

Por ejemplo, en la casa hacienda de Chiclín se hizo un hospital temporal para los soldados heridos o enfermos por viruela que muchas veces llegaban en agonía.

Entre marzo y mayo de 1824, se vivió los momentos más críticos que definirían la independencia del Perú. En ese contexto, el libertador del norte, Simón Bolívar trasladó la sede de su gobierno al departamento de Trujillo. Así, esta zona se convirtió en el centro administrativo y sede del estado mayor.

Según refiere Centurión (1962), Bolívar estuvo en dos oportunidades en tierra liberteña:

La primera fue en diciembre de 1823.- cuando, luego de haber estado recorriendo Cajamarca, decidió visitar la ciudad de Trujillo. Viajó de Cajamarca a Trujillo por el antiguo camino de arrieros que unía los pueblos de Chilete, Contumazá, Cascas, La Viña, Ascope y Paiján; hasta llegar a Trujillo en un plazo de 6 días. El viaje se inició el 14 de diciembre y el 20, Bolívar y su comitiva fueron recibidos solemnemente en Ascope por el alcalde de Trujillo, y por los regidores Pedro Lizarzaburu y Antonio Quevedo.

Al respecto, existe una leyenda donde se afirma que, Bolívar llegó a Ascope buscando la cruz de la tumba de Atahualpa porque éste tenía la creencia que dicho objeto le traería buen augurio para lograr la independencia. En la leyenda también se menciona que el libertador entró al pueblo de Ascope por el camino del antiguo cementerio y recorrió hasta llegar a las pampas de Amancaes donde el pueblo fue a recibirlo mientras que las campanas de la capilla de la hacienda del lugar, no dejaban de sonar.

ZONA DE CRUZ DE BOTIJA- ASCOPE 2020

FUENTE: Ascope Turístico (Facebook)

Finalmente: se puede afirmar que la provincia de Ascope tuvo un rol significativo en la independencia ya que esta al hallarse en el valle próspero de Chicama sirvió para aportar económica y socialmente con la causa libertadora. Aunque todos no vivieron igual este proceso de independencia, se puede afirmar que,  la gente de nuestro valle adopto la idea de Patria y eso no lo debemos olvidar.


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